
Estoy observando sus tristes vidas, creen saberlo todo, creen dominarlo todo, sus esperanzas son muy limitadas, al igual que mi ser. Se ven ansiosas de sangre, esperando a que ese pobre caiga, pero acaso no lo notan, lo único que hacen es hacerlo más fuerte.
¿Por que rompen sus alas?... Nunca les deseó el mal, nunca se dirigió hacia ustedes con odio, su misión ha sido la misma desde siempre, no la ha descubierto por que no sabe, pero a él se le han dado los ojos de dios, el está aquí para hacer un vinculo entre el cielo y la tierra, a pesar de su triste condición su misión ha sido esta.
Desde que tengo razón solo he existido para guiarlo, pero, ¿Como puedo hacerlo si el está en ese mundo que solo puede ser accesado por los seres como él? He querido abrazarlo cada vez que su alma llora, le he visto llorar cuando está solo, pero no le puedo hablar, con cada lagrima me retuerzo, por cada gota expulsada de sus gloriosos ojos una gota de sangre mía se derrama, su tristeza me esta matando, y no puedo hacer nada por él.
Su corazón se ha vuelto cada vez más frió, él ya no quiere sufrir más, los días pasan y su piel se pone pálida con el tiempo, soy su compañero aunque el no lo note, estoy siempre con él, mi razón de ser es protegerlo, ¿pero de que?...
Al igual que el me he puesto pálido, por mis venas ya no queda mucha sangre, el ha sufrido más de lo que yo esperaba, ha sido traicionado por sus amigos, su ser ya no ríe más, yo siempre trato de hacerlo sonreír, pero no percibe nada de lo que yo haga o diga, es como estar frente a un espejo lo puedo ver pero no es más que el reflejo de mi mundo.
Él ha decidido morir, ya no quiere ver los atardeceres que tanto le agradaban, ya no mira al cielo con aquella ilusión que le daba fuerzas para vivir, lo único que lo mantiene en su mundo es ella, su suave voz le devuelve el color a sus ojos blancos y a su piel pálida, el solo hecho de estar con ella le devuelve las ganas de vivir.
Ha pasado un año todo parece estar funcionando pero yo ya no existo más, yo tomé su lugar, me dejé morir para que el ya no sufriera más, y los cientos de espectadores que me rodeaban se sacrificaron para que dios se apiadase de su hijo y le diese el deleite digno de sus ojos y su alma, a ella.

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