
Hoy vi el final de una serie bastante buena, se llama Midori No Hibi… lo bueno de esta serie es que me identifique con sus personajes,… hablando con Darío (sobre la serie) me di cuenta de que alguna vez fui como alguno de estos personajes…
Midori es una muchacha tímida que desde hace tiempo observa a Seiji, pero este no tiene ni la mas remota idea de que ella existe,… en el tiempo en el que estuve en la secundaria yo era tímido (bueno, aún lo soy pero ya no tanto)… cuando me gustaba alguien por lo general solo la observaba, es mas hasta llegue a decir que ese era “El juego de las miradas” (sinceramente ahora me parece un poco ridículo, no por el hecho de las miradas, sino lo que sucedía…). OK digamos que de las miradas nunca pasaba a mas, ja ja, me costaba un montón hablar con las que me gustaban… bueno, yo solo las veía, la mayoría de veces ellas lo notaban pero nunca me pude armar de valor para decirles lo que sentía, a excepción de dos personas, la primera fue en mi primer año en el cole, y no fue muy agradable el resultado, después de ese momento me volví mil veces más tímido, y solo seguía el “juego”, la segunda fue por un malentendido y fue en el penúltimo año, en esos días andaba bastante distraído, un toque deprimido (tenía cara de vampiro…) y andaba con la nota metal-celta-gothic, o al menos eso creía, mis compañeros de clase notaban mi soledad, casi nunca estaba hablando con las personas, de hecho en parte fue por que me sentí traicionado por mi propia gente, la cuestión es que por lo general andaba solo, ok no digo que sin compañía pero siempre solo, al notar que estaba un poco deprimido mis compañeros se dieron a la tarea de crear a una persona, mi admiradora secreta, empezaron a aparecer cartas de “amor” (ja ja), en mi locker, la primera vez me emocioné mucho (pensando que era mi amor platónico, Natalia) y creo que hasta alardeé con mis compañeros que fingieron tener interés en esa dichosa admiradora mía, bueno, las mismas cartas me daban a entender que era Natalia… pero… bueno la cuestión es que me armé de valor para preguntarle si ella me estaba mandando las cartas,… crucé el colegio de lado a lado para llegar a donde estaba ella, y… le hablé, (lo tonto del caso es que yo antes le hablaba pero me enamoré y … pues … me ponía nervioso cuando ella me hablaba), le pregunté si era ella la que me mando las benditas cartas (la respuesta es obvia), y luego creó que me le declaré de una forma muy particular y torpe, bueno ella dijo que estaba saliendo con alguien (tanto esfuerzo y todo fue inútil),… volví al aula y dije “malditos, alguno de ustedes me está jodiendo con estas cartas de mierda” (rompí la carta y la tiré al basurero), un compañero se me acercó y me dijo que conocía quien las había escrito (era él), pero obvio que no se cantó, bueno lo cantaron pero hasta la segunda vez que me hicieron la maldita broma,… de ahí no volví a hablarle a nadie a menos de que me hablaran, y tenía como lemas “nunca confiar ni en tus propios amigos por que estos si se convierten en tus enemigos sabrán en donde duele más que te hieran”, “ten a tus amigos cerca y a tus enemigos aún mas cerca”. Digamos que siempre quería que las clases se me pasaran lo más rápido posible para estar con las personas que nunca me traicionarían…
Toda esta hablada se debe a que Darío me dijo que, que bueno sería que le pasara algo parecido a lo que le pasó a Seiji, a lo cual yo asentí y dije que yo nunca había vivido algo así, el como si conoce casi toda mi vida me dijo, pero de que estas hablando, han habido muchas mujeres que te han observado, es solo que tu nunca te das cuenta por estar pensando en ti mismo, además también has estado en la posición de Midori, observando a esa persona…

No hay comentarios:
Publicar un comentario