jueves, 22 de mayo de 2014

Un príncipe negro y una rosa roja han muerto II



Corté la cabeza del príncipe negro y se lo llevé a mi amada,
su sola presencia envolvía el aire en un halo de victoria,
le pedí que cerrara los ojos para jugar con sus pensamientos,
a la hora de descubrir tan preciado regalo se ruborizó,
agarré sus manos con ternura, aunque a pesar de todo,
ella me rechazase con signos de amargura.
Ese día acordamos lo que muchas otras veces,
una amistad que se rige por sentimientos y emociones de dos
amantes en secreto, a pesar de ser libre seguía atada a su
pasado, siendo libre de palabra pero no de sentimientos,
un último esfuerzo de cordura y locura al mismo tiempo,
un beso tierno, cuando caía la noche, un beso sincero antes
de la despedida.
¡El príncipe se ha vuelto eterno!, el es mi enviado para
recordarle por siempre nuestro beso.

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